El país / Edición Impresa
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el vínculo entre la argentina y uruguay tras el fallo de la corte internacional por el conflicto de botnia

Cristina y Mujica relanzan la relación a pesar del corte

Luego de reunirse en Olivos, ambos presidentes acordaron acatar la resolución de La Haya y monitorear en forma conjunta los niveles de contaminación en el río. Sin embargo, ante la falta de acuerdo, evitaron alusiones públicas sobre el bloqueo en Gualeguaychú.

29.04.2010

Juntos. Fernández de Kirchner y Pepe Mujica buscaron reconstruir la agenda bilateral más allá de la continuidad de la protesta en Gualeguaychú.

Después de un encuentro de casi una hora en la residencia presidencial de Olivos, ninguno de los mandatarios se refirió al asunto más espinoso que aún divide a la Argentina y Uruguay: el bloqueo de la asamblea de Gualeguaychú del puente internacional que une a ambos países. A una semana de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, los jefes de Estado acordaron acatar el fallo y vigilar el impacto ambiental de la pastera Botnia.

Pasadas las cuatro, Cristina Fernández de Kirchner y José “Pepe” Mujica se reunieron para definir los pasos a seguir. No hubo, tal como había sugerido el día anterior el gobierno argentino, un pedido de disculpas público por el incumplimiento del Tratado del Río Uruguay, que conmina a una administración conjunta de ese cauce. Antes de partir hacia Buenos Aires, el presidente charrúa anticipó su postura, con un dejo de ironía: “Disculpas se piden los novios”.

Si bien dejaron de lado los temas sensibles, los presidentes quisieron dar un mensaje conciliador. Suspendida la conferencia de prensa prevista, sólo hubo una declaración de ambos mandatarios. También se manejó con hermetismo el detalle de la charla que mantuvieron.

“El conflicto que hemos vivido durante estos años es lo que debe llevarnos a manifestarnos con la vocación absoluta de respeto a tratados y acuerdos, porque es la única manera de evitar conflictos”, sostuvo la Presidenta. “Se inicia una etapa para reencauzar la relación bilateral”, agregó, mientras a su lado Mujica seguía el discurso.

A su turno, el presidente uruguayo se sinceró, con su usual estilo campechano. “Ni la Presidenta ni yo somos Mandrake, nos sale mucho más barato tener reglas de juego bien claritas”, afirmó. El tribunal internacional dictaminó la semana pasada que Uruguay incumplió el tratado bilateral al autorizar unilateralmente la instalación de la papelera, pero descartó que sea contaminante y no obligó a su desmantelamiento. Ahora, en una medida consensuada, ambas gestiones instruirán a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) para controlar el impacto de la papelera sobre el curso fluvial según los estándares internacionales de calidad.

El piquete internacional encabezado por un sector duro de los ambientalistas entrerrianos es hoy el único escollo para cerrar la contienda. Durante la gestión de Néstor Kirchner y ahora, en la continuación de su esposa, la máxima a seguir fue apuntar al desgaste de la protesta, que tomó visibilidad en 2005, y jamás desalojar el puente internacional. A puerta cerrada, Cristina y Mujica incluyeron este asunto en la agenda. Así lo confió el canciller uruguayo Luis Almagro, quien calificó el tema como “prioritario” aunque no se explayó sobre planes ni plazos para lograr el objetivo.

Una vez más, los asambleístas reaccionaron con dureza al considerar como “lastimosa” la actitud de los mandatarios y anunciaron que mantendrán la movilización social. Uno de los dirigentes, José Pouler, criticó a Mujica por convalidar “las ilegalidades cometidas para que se instalara Botnia” y a Fernández de Kirchner porque la administración argentina “está en condiciones de tener una postura de firmeza que no ha demostrado”.

Esa situación preocupa al Gobierno. En las últimas horas, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, monitoreó la evolución del conflicto junto con el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, y el intendente de Gualeguaychú, José Bahillo.

Presionado en el frente interno por los perjuicios económicos y sociales que acarrea el corte, Mujica se refirió elípticamente al asunto. “Mi pequeño país no se hace viable con conflictos con la Argentina, y, si tenemos sensatez, debemos construir una amistad beneficiosa para ambos”, sostuvo. Además, opinó sobre lo “doloroso” y “costoso” que es el litigio con este país.

Ayer, los presidentes resolvieron organizar otro encuentro a fines de mayo, luego de los festejos del Bicentenario. Esta vez se concretará en el Palacio Anchorena, sede del gobierno uruguayo, en Montevideo. En el último mes, las dos cumbres se hicieron en Buenos Aires. De todas formas, Mujica visitará otra vez la Argentina el próximo lunes para la Asamblea de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en la que se elegirá al secretario del organismo, cargo al que aspira Kirchner. Enfrentado por las papeleras, Tabaré Vázquez, el anterior presidente, había vetado la candidatura del patagónico. Si bien Mujica modificó esa postura, fuentes diplomáticas uruguayas negaron que en la reunión con Cristina hayan tratado la postulación de su esposo.
Jueves 29 de octubre
Año VIII | Edición Nº781






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