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venció 3-1 al equipo brasileño en el partido de ida por los octavos de final de la copa libertadores

Para Banfield no hay Inter que valga

Hubo una batalla futbolística y un pésimo arbitraje en la cancha del campeón argentino. James Rodríguez convirtió el 1-0 en el inicio del segundo tiempo. Al rato empató Kléber, quien enseguida se fue expulsado. Battión y Fernández sellaron el resultado.

29.04.2010

Diez versus diez. Erviti, con la melena al viento, se lleva la pelota. Lo persigue uno de los tres argentinos del Inter, D’Alessandro.

Lo que no pudo el Barcelona con el Inter de Italia, sí pudo Banfield con el Inter de Brasil: el campeón argentino venció anoche 3-1 al equipo de Porto Alegre y dio un paso enorme hacia los cuartos de final de la Libertadores. Todo en una noche muy caliente, típica de Copa, y con un pésimo arbitraje del uruguayo Jorge Larrionda, que expulsó a dos futbolistas (Kléber y Barraza, uno de cada equipo) y falló en varias jugadas clave.

Antes de ese final a puro festejo en las desbordadas tribunas locales, en la primera mitad el cero no se movió del marcador por los arqueros y el árbitro. En su regreso a la Argentina, el Pato Abbondanzieri recordó a todos por qué se había ido de Boca, cuando quiso esquivar a Ramírez y la pelota se le fue larga. Fernández lo anticipó y se la dio a Ramírez, que estaba detrás de la línea de la pelota, para que pusiera el 1-0. Pero el juez de línea vio lo que nadie y anuló el tanto por un offside que no había existido.

El Pato pudo recomponer su error y a los 24 minutos salvó a su equipo con una certera tapada tras un cabezazo a quemarropa de Víctor López; y a los 34, cuando Ramírez se engolosinó con un remate a distancia. El Inter proponía poco, con D’Alessandro y Andrezinho como jugadores más punzantes, pero no bastaba.

Con el segundo tiempo llegó el primer gol del partido. Barraza desbordó por derecha y metió un buscapié que Fernández llegó a desviar para que James entrara solo por el segundo palo y vulnerara la frágil resistencia de Abbondanzieri. Pero la alegría de la hinchada local duró lo que un estornudo, porque enseguida llegó el empate. Maidana rechazó de cabeza un centro cruzado, y Kléber, de sobrepique, la clavó en un ángulo tan lejano a Lucchetti que, en vez de saltar, corrió para tratar de sacarla.

Hasta que llegaron los dos minutos fatales del Inter: a los 11, Larrionda (de paupérrimo arbitraje) expulsó a Kléber por un supuesto pisotón –de dudosa intención–, y en vez cobrar el lateral que correspondía le dio un tiro libre que desembocó en el gol de Battión, al borde del fuera de juego. El técnico Fossati explotó y hasta acusó una agresión (un piedrazo) desde la hinchada.

Inter asumió que el resultado, por las condiciones del encuentro (y porque en la Copa el gol de visitante vale doble), le servía, y Banfield no encontró otro argumento que el remate de media distancia para llegar al tercero. Pero a diez del final, Fernández desvió otra pelota en centro del área tras un corner y esta vez el arquero no tuvo responsabilidad. Banfield (luego fue expulsado Barraza) consiguió lo que buscaba y quedó cerca de los cuartos.
Jueves 29 de marzo
Año VIII | Edición Nº781






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