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EL EQUIPO ITALIANO ES Finalista de la CHAMPIONS TRAS 38 AÑOS

Un Inter impenetrable dejó mudo al Camp Nou

Barcelona ganó en su casa por 1-0 pero no le alcanzó para remontar el 1-3 del partido de ida. Así, el conjuntó milanés definirá en Madrid con Bayern Munich, el 22 de mayo. Messi, muy controlado, no pudo brillar esta vez.

29.04.2010

Compatriotas. Lionel Messi dibuja la frustración en su gesto. En la vereda opuesta, Walter Samuel y Diego Milito desatan su euforia, con los grifos de riego del Camp Nou como telón de fondo.

El Inter de Milán destruyó el sueño del Barcelona al perder apenas por 1-0 y avanzar así a la final de la Liga de Campeones de Europa por primera vez en 38 años. El gol de Gerard Piqué a los 82’ no fue suficiente para que el Barça compensara el 3-1 de la ida a favor del Inter. Los italianos “secaron” ante 98.500 espectadores en el Camp Nou al mejor equipo del planeta y se medirán el 22 de mayo con Bayern Múnich en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.

Fue José Mourinho, “número dos” del cuerpo técnico del Barcelona durante cuatro años a fines de los 90, el gran ganador. Tras el dramático final del partido entró al campo, eufórico y desencajado, a festejar con sus jugadores.

Quince minutos antes del inicio del partido había sumado una nueva perlita al show iniciado el martes. Mandó a Cristian Chivu a calentar solo en medio del campo y luego le dio instrucciones frente a todo el estadio. Jugaría el rumano en lugar del lesionado Goran Pandev. Un defensa en lugar de un delantero.

Los Milito desmintieron el duelo de hermanos al saludarse como si fueran dos jugadores cualesquiera y Guardiola presentó un equipo aparentemente ofensivo, elástico, con tres defensores –Piqué, Gabriel Milito y Alves–, Touré desdoblándose y luego Keita, Busquets y Xavi nutriendo la ofensiva de Messi, Ibrahimovic y Pedro. ¿Objetivo? Al menos un 2-0, para poder ir a la final.

El partido comenzó más tenso incluso de lo que se esperaba. Enseguida llegó una amarilla a Thiago Motta, ex hombre del Barcelona, Lucio le desgarró la camiseta a Ibrahimovic y Maicon se retorció de dolor tras un forcejeo con Messi, que una semana antes le había hecho perder un par de dientes.
El Inter de Mourinho esperaba abroquelado e impenetrable cerca de su área, con Diego Milito como único delantero real.

Pedro tuvo la más clara a los 22’ al empalmar de primera un centro de Alves, y un rato más tarde recibiría una amarilla por frenar al límite a Eto’o.

Y entonces la noche, ya muy caliente, entró en ebullición. Un manotazo de Motta a Busquets le valió la roja. Mourinho, furioso, increpó a Guardiola. Motta zamarreó a Busquets antes de irse, tomándolo del cuello.

Volvió el fútbol brevemente con Julio César sacando una mano providencial para evitar el gol de Messi a los 32’. El Inter, con diez, se cerraba cada vez más.

El 78 por ciento de posesión de pelota del Barça se demostró inútil, porque no había desborde, ni velocidad, ni movilidad. El primer tiempo se cerró a gusto del Inter: sin goles. El Barça tenía 45 minutos con un jugador más para meter dos goles: ése era el desafío del campeón. Evitarlo, el del Inter.

El brasileño Maxwell, de muy buen rendimiento en las semanas anteriores, entró en lugar de Gabriel Milito, acentuando la vocación ofensiva del Barça, que con él y Alves disponía de dos laterales-pistones sobre el verde del Camp Nou ante un rival en inferioridad.

¿En inferioridad? Al final, aquello de que a veces se juega más cómodo con diez que con once se demostraba cierto. Xavi parecía extrañar al lesionado Iniesta, Ibrahimovic era lento e impreciso y Messi, como si jugara en la selección de Diego Maradona, bajaba más a armar jugadas que a terminarlas.

El muro defensivo del Inter jugaba en cambio sobrado, dueño de la situación ante un Camp Nou que se apagaba, consciente de que no habría “remontada”, de que la cuarta Copa de Europa se les escapaba, de que los hinchas del Real Madrid celebraban en esos mismos instantes la certeza de que el Bernabéu no sería profanado.

Guardiola quemó las naves a los 62’ y apostó a los jóvenes Bojan y Jeffrén como sustitutos de Ibrahimovic y Busquets. Había que encontrar el gol, ése tras el que debía llegar otro.

Bojan estuvo cerca a los 81’, y un minuto más tarde el gran Piqué, central con alma de 9, recibió un gran pase de Xavi para poner de media vuelta el 1-0.

No hubo segundo gol. Sólo impotencia y lágrimas, todo un puñetazo en el rostro de un Barcelona que descubría, tras casi dos años de éxtasis, que el fútbol no siempre es belleza. (DPA)

El aliento fue inútil

El domingo, al mostrar una remera que decía: “Dejaremos la piel”, los jugadores del Barcelona invitaron a que los hinchas también jugaran, a su modo, la semifinal. Y eso trataron de hacer ayer los catalanes: primero acompañaron ruidosamente al plantel a la cancha (foto) y luego alentaron 90 minutos. Pero no sirvió: los de afuera siguen siendo de palo.
Jueves 29 de marzo
Año VIII | Edición Nº781






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