Culturas / Edición Impresa
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ariel ardit presenta A los cantores

Un gran seleccionado con un gran cantante

Mañana, en el ND Ateneo, el intérprete cordobés cumplirá su sueño de homenajear a las grandes voces clásicas del tango, con una formación para la cual convocó a algunos de los mejores instrumentistas contemporáneos del género.

29.04.2010

Orgullo. Gallo, Mulé, Pedroso, Ridolfi, Pereiro, Capsiztky, Venturini, Vega y Chaile. “¿No podía elegir mejor, no?”, dice Ardit.

Debe haber pocas personas en el mundo que den más evidencia de estar por cumplir un sueño que Ariel Ardit. Eléctrico, al cantor cordobés los nervios lo llevan y lo traen por el enorme departamento de Almagro donde ensaya junto a la orquesta típica que será su compañera a la hora de cumplir ese anhelo. Es que mañana, a las 21, en el ND/Ateneo, Ardit presentará A los cantores, su tributo a algunas de las más grandes voces de otras no menos grandes orquestas típicas de la historia del tango. Y lo hará junto a una formación que no puede ser moldeada en otro lado que en una fábrica de sueños. “Desde que escucho tango quería hacer esto”, dirá el cantor más tarde cuando, en el inmenso living del multiambiente, sólo queden los atriles.

Pero el antojo no se agota en el concierto: de él saldrá un disco en vivo, acompañado por un DVD en el que también se podrán ver las imágenes del recital. El show estará dotado de una importante puesta en escena, cambios de luces e imágenes alusivas, y el DVD estará complementado con imágenes de los ensayos, la preparación del show y buenas entrevistas a músicos y periodistas como Alberto Podestá, Leopoldo Federico, Víctor Hugo Morales o Alejandro Apo, entre otros. Ellos darán su impresión sobre la orquesta típica. Como para que semejante trabajo (“Seis meses de ensayo, que si hubiese podido los habría estirado a 12”, asegura el ex vocalista de El Arranque) quede en algún otro sitio que la memoria de Ardit y sus compañeros de escenario.

Raúl Berón, Alberto Podestá, Floreal Ruiz, Francisco Fiorentino, Alberto Marino, Angel Vargas y Roberto Rufino son algunos de los artistas que revivirán en el exacto canto de Ardit, uno de los grandes talentos de la actual escena tanguera. “Es que pensé: ‘Armar una orquesta por armarla, no’. Para eso, me quedaba con el cuarteto con el que venía actuando (y con el que grabó el notable Ni más ni menos). Entonces, no encontré mejor justificación que el reconocimiento a ellos, los protagonistas de las orquestas que escucho desde chico y que son mis grandes referentes”, explica Ardit, que acierta en afirmar aquello de que las formaciones célebres reciben muchos homenajes (incluso de esos a los que es mejor llamar imitaciones), pero que para los cantores casi no existen.

Mientras los integrantes de la orquesta repasan frases, ajustan cadencias o corrigen pasajes, Ardit saluda desde lejos, chequea el celular, desliza tenue su voz por sobre la orquesta, pide perdón por ir de aquí a allá sin pausa, y así y todo le queda tiempo para preguntar qué se opina del arreglo que acaba de sonar. A sus órdenes –es un decir: Ardit es respetuoso del trabajo de sus acompañantes hasta la exageración– hay un verdadero seleccionado de jóvenes músicos: Andrés Linetzky en piano, arreglos y dirección musical; Ramiro Gallo, Gustavo Mulé y Pedro Pedroso en violines; Elizabeth Ridolfi en viola, Federico Pereiro, Nicolás Capsitzky, Renato Venturini y Mario Vega en la fila de bandoneones, y Pablo Chaile en contrabajo. “No podía elegir mejor, ¿no?”, pregunta Ardit, que abrió las puertas del ensayo pero no suelta prenda en cuanto al repertorio elegido. Y tiene razón: no podría elegir mejor. Una prueba de ello es el trabajo minucioso y a tres voces de Linetzky, Gallo y Pereiro, todos ellos acostumbrados a dirigir y mantener en línea a una orquesta. Una labor de la que Ardit se enorgullece: “Por eso suena como suena. Y por eso quiero que quede grabado en audio y video. Si me preguntás, sin ponerme pedante, sé que una orquesta así, y con cantor, no hay. Además, no imita a ninguna otra. La verdad es que es el mejor marco que puedo tener”, dice, inflando el pecho.

–¿Y qué te gustaría que suceda con la orquesta?

–Querría poder mantenerla. Costó mucho armarla, así que voy a luchar por eso. Mirá: mi sueño más grande es reproducir aquello que existió y que tantas veces me contaron: el poder viajar con la orquesta en un micro y hacer las ciudades del interior. Irnos de norte a sur haciendo actuaciones. Eso, artísticamente, nos rendiría mucho más que una gira en Europa.

Una década y cuatro grandes discos

A punto de cumplir 36 años (será el próximo 15 de mayo), Ariel Ardit lleva poco más de una década como profesional y ya es una de las grandes voces del tango. Se lo puede escuchar en los cuatro álbumes que grabó con la Orquesta El Arranque, donde fue vocalista por seis años, y en los notables dos discos que lleva como solista (Doble A, de 2006, por el que fue nominado a un Premio Gardel como Mejor Intérprete de Tango, y el elogiado por la prensa Ni más ni menos, de 2009).
Jueves 29 de marzo
Año VIII | Edición Nº781






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