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Standard & poor´s le bajó la calificación de deuda y se mantiene la incertidumbre

El temor por Grecia contagia a España

La calificadora de riesgo prevé un período de crecimiento débil para la economía ibérica y más déficit fiscal. Volvieron a caer todas las bolsas europeas. El premier griego le pidió a la UE que “salga a apagar el fuego”. EEUU no tocó las tasas de interés.

29.04.2010

Manifestación. La izquierda francesa jugó con la palabra Grecia para decir que los bancos siguen engordando.

España repite hasta el hartazgo que no es Grecia, pero al día siguiente de que la agencia Standard & Poor’s bajó la calificación de la deuda helena a nivel basura, degradó un escalón (de AA+ a AA con perspectiva negativa) la nota de los bonos españoles y así mantuvo vivo el temor a otra crisis mundial. La Bolsa de Madrid perdió 3% y la de Portugal, el otro país europeo en la mira, un 6 por ciento. El primer ministro griego le pidió a la Unión Europea (UE) “que salga a apagar el fuego” de su país con un auxilio financiero –estimado en 130 mil millones de dólares por el FMI– para que no se propague a otros mercados. En Estados Unidos, la Fed mantuvo las tasas en nivel cero porque sigue sosteniendo que es lo adecuado para una economía ralentizada.

La decisión de S&P que afectó a los mercados se fundamentó en que para España se viene un “período adicional de crecimiento débil”. Para la firma, la economía crecerá sólo una media del 0,7% entre este año y 2016, frente a la previsión inicial de que el PBI evolucionaría en ese período por encima del 1 por ciento.

Entre los lastres de la economía española, la agencia de calificación citó el endeudamiento del sector privado español, el 178% de su PBI; un mercado laboral “inflexible” y la expectativa de que la tasa de desempleo alcance este año el 21%, además de la poca capacidad exportadora.

Standard & Poor’s advirtió además que en 2013 el déficit público estará aún por encima del 5% del PBI, a pesar de que el gobierno tiene el compromiso de reducirlo al 3% para cumplir con el Pacto de Estabilidad europeo. Por eso, la perspectiva negativa.

Desde el plano político, la reacción fue inmediata. La vicepresidenta primera del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, dijo tras conocerse la rebaja de la deuda a largo plazo que España está adoptando “todas las medidas para cumplir nuestros compromisos”.

La Bolsa de Lisboa se hundió un 6,19%, dos horas y media después de su apertura, presionada por el sector bancario y tras la rebaja de la calificación de la deuda portuguesa.

En Grecia, donde están puestas las miradas del mundo financiero, el primer ministro griego, Yorgos Papandreu, instó a la UE y a los países que forman la eurozona a contribuir a “apagar el fuego” de la crisis financiera griega para que no se “propague a toda la economía europea y mundial”.

El jefe del Ejecutivo reconoció que su país asume su responsabilidad y que su gobierno hace todo lo posible para solucionar el grave endeudamiento, pero advirtió que la intervención internacional es imprescindible.

El primer ministro griego se refería así a las condiciones planteadas por algunos países europeos, sobre todo Alemania, para poner en marcha el mecanismo de rescate para evitar el descalabro griego.

Papandreu insistió en los esfuerzos de Grecia para reducir el gasto y anunció que pronto terminarán las negociaciones con el FMI y el Banco Central Europeo para fijar un plan de ajuste a tres años que establezca las condiciones bajo las que el país recibiría ayuda externa.

Más fondos para salvar a Atenas

Grecia necesita hasta 120.000 millones de euros para hacer frente a su grave crisis financiera y evitar la bancarrota, según anunció el director del Fondo Monetario internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, en una reunión con todos los grupos del Parlamento alemán. La cifra, dada a conocer por el parlamentario verde alemán Jürgen Trittin tras ese encuentro, casi triplica las previsiones de ayuda a Grecia hechas por el FMI y la Unión Europea. La idea que subyace pasaría por sacar a Grecia de los mercados. Strauss-Kahn comunicó igualmente a los grupos parlamentarios germanos, que por ahora no se debe hablar, pese a todo, de una reestructuración de la deuda de Grecia.






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