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Hicieron 2.000 km para pedir una reforma legislativa

La larga marcha de los migrantes a Washington

Con la ley de Arizona que convirtió a los sin papeles en delincuentes comunes, los militantes culminaron el camino de Miami a la capital de EE.UU. pidiendo el fin de la persecución.

29.04.2010

El orden de las familias. Las separaciones personales, porque un familiar es considerado legal y otro no, están entre los mayores motivos por los que los ciudadanos medios de Estados Unidos enfrentan las leyes migratorias. 

“Mi nombre es Carlos Roa y soy un estudiante indocumentado”. Frente a la Casa Blanca y a las cámaras de televisión de todo el mundo, el joven venezolano de 22 años habló de forma pausada, con una calma tras la que se escondió sin embargo una fuerte frustración. Con otros tres estudiantes hispanos, llegó a Washington tras una marcha de más de 2.000 kilómetros que iniciaron en enero desde Miami en reclamo de una reforma migratoria y, sobre todo, el fin de las deportaciones.

Pero mientras ellos avanzaban paso a paso combatiendo contra el frío, la lluvia, la nieve y las fuertes tormentas que asolaron Estados Unidos durante uno de los inviernos más duros de los últimos años, las demandas que los motivaron a iniciar su marcha parecen haber retrocedido todavía más después de leyes como la aprobada la semana pasada en Arizona, que ha hecho poner el grito en el cielo a activistas y hasta a gobiernos de América Latina por el peligro de discriminación racial que implica.

Las botas desgastadas y la ropa de montaña que portan los cuatro jóvenes dan fe de los retos que han superado durante estos largos cuatro meses en los que, kilómetro a kilómetro, ciudad a ciudad, han ido reuniendo más de 30.000 firmas para entregar al presidente estadounidense, Barack Obama, en demanda del fin inmediato de las deportaciones de indocumentados y a favor de una reforma migratoria “integral”, la nueva gran batalla de Washington y una larga, larguísima demanda de la comunidad inmigrante del país, es decir, millones de personas en todo Estados Unidos.

“He vivido indocumentado en este país por 20 años y todo ese tiempo he vivido bajo el miedo omnipresente de ser indocumentado, de estar avergonzado y temeroso de que cualquier día pueda ser detenido y deportado de vuelta a un país del que no guardo recuerdo alguno”, explica Carlos Roa. “Estoy cansado de vivir oprimido, de ver a mis amigos ser detenidos y deportados, estamos cansados de ver cómo este roto sistema de inmigración separa nuestras familias”, lamenta. “Leyes como la de Arizona no pueden seguir siendo aprobadas, estas leyes discriminan a los inmigrantes como nosotros, gente que sólo quiere trabajar duro para proveer por sus familias y contribuir a la sociedad”, denuncia.

Pese a la “decepción”, como admite Juan Rodríguez, los jóvenes aseguran que no están dispuestos a cejar en su empeño en lograr un encuentro cara a cara con el mandatario que, recuerdan, prometió durante su campaña que “en los primeros cien días (de su presidencia) iba a tomar acciones para arreglar el sistema de inmigración”. Por lo pronto, el 1 de mayo participarán en la nueva gran marcha en reclamo de la reforma migratoria que han convocado numerosas organizaciones civiles y que, tras la aprobación de la controvertida ley de Arizona, ha adquirido aún más fuerza. Habituados ya a hacer uso de la paciencia, aseguran que están dispuestos a seguir en Washington el tiempo que sea necesario para lograr un encuentro cara a cara con el presidente (DPA).

Gordon Brown está en la horca electoral

Un micrófono abierto grabó al premier británico, Gordon Brown, calificando de “intolerante” a una votante y de “desastre” la conversación que acaba de tener con ella. El incidente, según los medios, podría “ahorcarlo”. Brown conversó con Gillian Duffy, viuda de 65 años, tras un acto electoral en Rochdale, cerca de Manchester. Cuando entró en su coche, el líder laborista comentó despectivamente el encuentro con un asesor, olvidando que llevaba activado un micrófono inalánbrico de televisión. “Fue un desastre. Jamás debieron haberme reunido con esta mujer. ¿De quién fue la idea? Es ridículo”, añadió. El desliz puede costarle la elección del 6 de mayo, que las encuestas auguran para los conservadores liderados por David Cameron.






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