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El presidente Martinelli confirmó que Panamá pedirá a francia la extradición

Cuando Panamá pidió a París por Noriega

El ex hombre fuerte panameño tiene 76 años de edad y fue enviado de Miami a la capital francesa para que cumpla una condena de 10 años por lavado de dinero. Panamá, que solicitó su entrega a Estados Unidos en seis ocasiones, lo hará una vez más, ante una corte gala.

29.04.2010

Encierro sin glorias. El ex dictador compareció el miércoles ante un tribunal correccional de París, que lo puso en prisión preventiva.

En los 17 años que Manuel Noriega estuvo preso por narcotráfico en Estados Unidos, las cortes norteamericanas rechazaron seis solicitudes de extradición presentadas por Panamá a fin de lograr que el reo fuera devuelto a su país, donde lo esperan condenas que suman casi 65 años de prisión. En sus primeras declaraciones sobre el caso, desde que el lunes el ex hombre fuerte del país centroamericano fue extraditado de Miami a París, el presidente panameño, Ricardo Martinelli, confirmó ayer que su país hará los cambios necesarios a la documentación pertinente a Noriega y someterá una nueva petición, esta vez ante la justicia gala.

Un tribunal parisino dictó el martes prisión preventiva para Noriega, quien a los 76 años de edad tiene pendientes en Francia 10 años de cárcel por lavado de dinero. En Panamá, el liberal Martinelli confirmó que la Justicia local hará la nueva solicitud de extradición, para “cumplir con las leyes panameñas”, pero “todo depende del gobierno francés”.

El vicepresidente y canciller panameño, Juan Carlos Varela, matizó que el gobierno espera que Noriega sea enviado de regreso en cuanto cumpla su sentencia en Francia. “No vamos a permitir que este señor esté un día sin cumplir su condena en Panamá, después de que la haya cumplido en Francia”, declaró.

El canciller destacó la necesidad de readecuadar el procedimiento legal para que “cualquiera sea la decisión de los tribunales allá, él venga a Panamá a enfrentar a la Justicia”.

La nueva situación legal del ex presidente Noriega está considerada dentro de los planteamientos que harán el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Poder Judicial y el Ministerio Público de Panamá, al iniciar los trámites de la nueva solicitud de extradición.

Con respecto al hecho de que la legislación panameña prevé que los reos de la edad de Noriega cumplan su condena bajo arresto domicialiario, el ministro Varela indicó que “esa decisión la tomará el juez en su momento. Como canciller cumplo mi función, pero no puedo dictar fallos que le tocaría a un juez decidir: si es casa por cárcel (prisión domiciliaria) o si va a una prisión”.

Para agregar elementos a la impotencia panameña sobre el destino de quien marcó la historia reciente del país, el ex jefe de la misión norteamericana en Panamá John Maisto afirmó que “no debe sorprender a nadie” el hecho de que Noriega fuera extraditado a Francia porque esa decisión fue tomada “hace varios años”. “No creo que nadie se haya sorprendido”, recalcó Maisto, que en diciembre de 1989, cuando EE.UU. invadión Panamá para capturar al entonces hombre fuerte del país encabezaba la legación norteamericana.

OPINIÓN

El hombre que nadó entre tiburones
Guido Bilbao (Periodista establecido en Panamá, autor de una biografía no autorizada de Noriega)

Manuel Antonio Noriega compró tres departamentos en París porque pensaba regalárselos a sus tres hijas. Realizó las operaciones entre 1982 y 1984. Estaba surfeando la cresta de su ola luego de la muerte de Omar Torrijos en 1981. Eran los días de la Contra nicaragüense y Noriega jugaba un rol central en las operaciones colaborando con el Comando Sur, que tenía su sede en las riberas del canal de Panamá, y colaborando con la CIA de William Casey y Oliver North, protagonistas del affaire Irán-Contras. Los carteles colombianos estaban en su apogeo y todo lo que viajaba de Colombia hacia Estados Unidos pasaba por Panamá, por aire, por tierra y por mar. Noriega mantenía tres dimensiones en el día a día de su gestión: la política interna, la inteligencia internacional y las actividades criminales.

Decidió invertir en Francia porque le gustaba París y allí no podían tratarlo mejor. En 1987 el presidente François Miterrand lo condecoró con la Legión de Honor, el mayor reconocimiento que entrega Francia a un ciudadano extranjero. Por eso se animó a gastar casi dos millones de dólares en tres propiedades lujosas, una de ellas cerca del Museo D’Orsai, con vista al Sena.

Casi 30 años después Noriega regresa a Francia pero esta vez para cumplir una condena por lavado de dinero ligada a la compra de estas tres propiedades y algunas otras transacciones.

Viene de pasar 20 años en prisión en Estados Unidos, donde fue condenado por lavado de dinero, tráfico de drogas y asociación ilícita. Durante aquel juicio Noriega pidió que se abrieran los archivos desclasificados de la CIA denunciando que varias operaciones habían sido con participación del aparato de inteligencia norteamericano. Su relación con la CIA había empezado en 1958, cuando fue captado por la agencia siendo apenas un estudiante en Perú en el 58. Recibió pagos mensuales hasta mediados de los 80. Llegó a reunirse dos veces con George Bush padre cuando éste dirigía la CIA. Hacia 1989, cuando Bush llegó a la presidencia, el muro de Berlín había caído y Estados Unidos giró el discurso de su diplomacia internacional hacia la promoción de la democracia y la lucha contra el narcotráfico. Noriega representaba todo lo que el nuevo orden venía a erradicar. La invasión del 20 de diciembre de 1989 lo sacó del poder y lo condujo a los tribunales norteamericanos. Las Fuerzas de Defensa de Panamá habían dejado de existir. No se sabe a ciencia cierta cuántos fueron los muertos panameños: entre 500 y 4 mil.

Sus abogados en Francia denuncian que esta extradición que acaba de producirse es absolutamente ilegal. Dicen que las causas prescribieron y que no tienen competencia para juzgar a un jefe de Estado, cargo que Noriega ocupaba al ser capturado. Aducen además que como prisionero de guerra, según el Tratado de Ginebra, sólo puede regresar a su país. Pero en Panamá, salvo algunos hombres que le siguen siendo fieles, nadie quiso saber nada. De hecho, cuando llegaba el final de su condena, el gobierno panameño decidió demorar el pedido de extradición –tiene 20 años de prisión pendientes por asesinatos y peculado. Sólo lo presentaron cuando ya lo había hecho Francia. Suponen que su sola presencia en el istmo puede desestabilizar el clima político. Noriega tiene 76 años. Lo espera un nuevo juicio.






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